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¡¡No le miréis directamente a los ojos!!Carlos ha nacido para el mal. Mejor dicho, Carlos es el mal. Por las noches, cuando apaga la luz de la mesita, su cabeza no bulle por el repaso a la jornada laboral, no señor. Tampoco vive un duermevela previo al sueño profundo, tampoco. Carlos no pasa por la fase REM, Carlos no cuenta ovejitas, que no, que no. Carlos lo que hace es pensar en cosas malas. MUY MALAS.

Algún trauma infantil, algún complejo oculto, le animan a la destrucción final de todo el orbe. No lo duden, Carlos dominará el mundo… y si no es posible, al menos estará en sus manos la aniquilación total. De momento ha empezado por Villena.

Comenzó sus experimentos eligiendo un término mítico, Tritón, pero con el tiempo decidió camuflarlo hacia otra deidad menos sospechosa: Telémaco, el hijo del errante Ulises. Como Telémaco creó Villena.net, el lugar en el que nos encontramos todos. Antes de eso, la nada (o la manada, jeje). Antes de la web ni Aureliano, ni Observador, ni Influenza…. NI LOS FOROS!!. Nada de nada, res de res.

Antes de Telémaco, Ramón era un reputado comunista, Carmelo un reputado biarut y Carlos un reputado asiduo del J.J. Antes de Telémaco no había debates a la manera de chats, ni pseudónimos, ni cartas de las Juventudes Socialistas contestadas por las Nuevas Generaciones… y viceversa. Antes de Telémaco se esperaba una semana para comprar el Canfali y las partidas de golf era cosas de guiris.

Pero Carlos no tuvo suficiente con aquello. Quería más. Para ello sembró el Enius por medio mundo, hasta en Murcia, y con el otro Carlos levantó El Periódico de Villena. Pero todavía no estaba satisfecho. Montó el blog que más palos pegaba: Arroz y Pata. Pero no se detuvo ahí, su siguiente meta era lograr que todos tuviesen blog, incluso los que habíamos abandonado.

Y de ahí surgió Villena.org, un invento del maligno. El blog está hecho para la atención diaria, para la publicación frecuente y los comentarios dispares. Un nuevo juguete que nos regala a los interneteros villenenses. No dudo en que lo utilizaremos para el mal o al menos para esclavizarnos.

Yo ya he picado, entre otras, porque Carlos se ha portado fetén conmigo, me ha dado cobijo y me ha trasladado todos los muebles de la antigua morada. Un máquina, un fiera, un colega. Sigue así Carlos, que lo haces tan bien, que aunque esto nos sirva pa matarnos con el ADSL hay que reconocer que en cosa de internetes eres lo más grande que ha parido madre villenera. Campeón!!.

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con anácora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj. Julio Cortazar.

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