Oigan, que ya está todo claro: Educación para la Ciudadanía se dará capada, en inglés y con exámenes en la lengua universal (castellana, catalana o inglesa) que más se le antoje al centro educativo. Y a mi todo esto me parece de lo más útil.
Font de Mora, a.k.a. Fountain of Moor Women, en cuenta de preocuparse de los barracones que jalonan la geografía escolar valenciana o vigilar la correcta integración de estudiantes de origen extranjero en esos colegios que se pagan con dinero público y permiten ganancias privadas, a.k.a. Concerted Schools, anda emperrado en que no, que no hace falta una ciudadanía educada por mucho que ese sea justo su trabajo.
Una vez que le han dicho en el Juzgado que no cuela eso de aprobar la asignatura con unos homeworks, normalmente copypasteados entre Google y el Rincón del Vago, Font de Mora contraataca con el libro paniaguado y neutralísimo que siempre había soñado. Al parecer, el de la Generalitat es un texto aguachirlao que obvia la diferencia entre sexos, no aborda la homofobia y orilla la violencia de género.
Por el contrario, según cuenta Información, el temario se explaya a la hora de tratar los conflictos en el mundo y amplía contenidos en este sentido hacia el terrorismo, los estados fallidos, el fanatismo religioso y el nacionalismo. Se echa en falta un tema sobre el ácido bórico, aunque quizás se ha reservado para el libro de Química.
Lo que no ha cambiado en el intento, prontamente consumado, de torpedear una ley Estatal es la idea torticera de impartirla en la lengua de Shakespeare y Emilio Botín. Nuestros mancebos podrán conocer en el idioma de los negocios como papa y mamá, unidos en matrimonio, obtienen hermosos frutos de amor. Lo de la semillita empujada por papá se dejará para otras asignaturas o para la serie “Cuéntame”, rutilante propuesta del Consell que, recordemos, deberá ser traducida a fin de escuchar eso de “spaniards, Franco is dead”.
Dicen los del Consell que tanto empeño en pillársela con papel de fumar se motiva en “evitar herir susceptibilidades” y que la nueva manera es “la forma europea, civilizada y coherente de tratar la materia”. Es así como los infantes se librarán de conocer y dialogar sobre esos hombres y mujeres que se quieren mutuamente o porqué en Navidad a la compi le ha tocado una muñeca y al nene un avión.
Eso sí, en ese estupendo empeño, Font de Mora y adláteres fallan por un flanco: en la escuela mantendrán “neutra” a la chiquillería, pero en cuanto pisen la calle lo que hayan cultivado de ciudadanía quedará cojo y, por el contrario, lo que hayan aprendido de inglés les va a venir de perlas para la tele y el internet.
La canallesca no oirá determinadas cosas en el aula pero que sepa el señor conseller que con el nuevo idioma se abre un peligroso abanico de posibilidades: Google sólo ofrece 111 millones de webs con la palabra “sexo”, frente a 782 millones por “sex”. Gay sólo llega a 376, demasiados dirá Alejandro Font de Mora, frente a los exiguos 20.600.000 que te sale con “homosexual”.
Seguramente el conseller, tan preocupado por las susceptibilidades, esté preparando otra genial idea para el problema que se aviene. Yo se la aventuro: EpC se dará en chino o, más bien, se hará como en China.
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